El engaño de los robots en las interacciones humano-robot: ¿cuál es tu opinión?

 

El engaño es un comportamiento omnipresente entre insectos, animales y humanos. La mayoría de los biólogos y psicólogos están de acuerdo en que el engaño es un intento deliberado de enviar información falsa o inexacta que tiende a beneficiar al comunicador. Los animales usan este comportamiento esencial de supervivencia para obtener ventaja de los demás. Por ejemplo, usan camuflaje e imitación para parecerse a otras especies u objetos inanimados para que no sean detectados por sus depredadores o presas.

El género de las arañas Portia, que se alimenta principalmente de otras arañas, engaña a sus presas al hacer vibrar la red de una manera que se asemeja a un pequeño insecto atrapado. Cuando la araña residente de la web viene a investigar los insectos, Portia se aprovecha de ella. El engaño humano, por otro lado, que ocurre habitualmente en deportes como el rugby y el fútbol, ​​a menudo requiere planificación y dudas cuando se compara con lo que la mayoría de los animales son capaces de hacer. La gente ha usado constantemente el engaño en la guerra para encubrir sus intenciones y movimientos. En un contexto militar, engaño significa cualquier medida planificada emprendida con el propósito de engañar o engañar al enemigo.

 

Los robots también pueden potencialmente obtener beneficios sobre los adversarios al poseer comportamientos engañosos, especialmente en aplicaciones militares. Por lo tanto, comprender el engaño humano y animal es vital para diseñar capacidades de engaño de robots, no solo en aplicaciones militares, sino también en interacciones humano-robot (HRI) en el contexto cotidiano en el que los robots son tratados como agentes de robot socialmente inteligentes.

A pesar de su ubicuidad en la naturaleza y sus posibles beneficios, hasta la fecha se han realizado muy pocos estudios sobre el engaño de los robots. Una aplicación interesante en el engaño de robots es el robot de camuflaje, desarrollado en la Universidad de Harvard. Este robot suave bioinspirado puede cambiar automáticamente el color del cuerpo para que coincida con su entorno. Wagner y Arkin desarrollaron algoritmos que permiten a un robot determinar cuándo y cómo debe engañar a los demás. El trabajo reciente en Georgia Tech está explorando el papel del engaño según el modelo de deshonestidad de Grafen en el contexto del comportamiento de mobbing de aves.

Otro estudio aplicó el comportamiento de protección alimentaria de la ardilla a los sistemas robóticos y muestra cómo un robot utiliza con éxito este algoritmo de engaño para proteger un recurso. Terada e Ito demostraron que un robot podía engañar a un humano. El trabajo en la Universidad de Yale ilustró un robot infiel en el contexto de un juego de piedra, papel o tijera.

Otro trabajo interesante de la Universidad de Tsukuba muestra que un robot engañoso puede mejorar la eficiencia de aprendizaje de los niños. El robot actuó como instructor, pero cometió errores deliberadamente y se comportó como si no supiera la respuesta. Al mostrar estos comportamientos desconocidos / inseguros, la eficiencia de aprendizaje de los niños aumentó significativamente.

A pesar de los beneficios potenciales, el engaño de los robots tiende a convertirse en un tema controvertido debido a consideraciones éticas, ya que la ética de los robots es un área en rápida expansión en la actualidad. ¿Es aceptable el engaño? ¿Se debe permitir que un robot mienta? Algunos sostienen que los robots que reconocen la necesidad del engaño para aprovechar las ventajas en términos de resultados en comparación con los robots que no reconocen la necesidad del engaño también podrían seleccionar la mejor estrategia engañosa para evitar ser atrapados.

En un experimento para explorar el engaño de robots en juegos robóticos multijugador, los investigadores de la Universidad Carnegie Mellon descubrieron que un árbitro robot podía engañar a los participantes aprovechando sus supuestas habilidades superiores. El robot fue diseñado para actuar con intenciones ocultas y engañar a los jugadores al equilibrar imperceptiblemente cuánto ganaron, con la esperanza de que este comportamiento los haga jugar más tiempo y con más interés. Con esto, los investigadores concluyeron que sería fácil para los robotistas desarrollar máquinas altamente capaces de persuadir a través del engaño.

Es un tema complicado discutir si las máquinas deberían tener la autoridad para engañar a un ser humano. Algunos expertos sostienen que el uso del engaño de robots debería estar en dominios adecuados. El engaño de un robot militar, por ejemplo, es aceptable siempre que esté de acuerdo con las Leyes de Guerra. Sin embargo, considerando el uso del engaño robot en la interacción humano-robot, actualmente es difícil establecer qué ocurre si alguna situación constituye un uso apropiado.

 

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